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Por Carlos Alemañy, M.D.
Oncólogo/Hematólogo

Los últimos años han traído un sin número de adelantos y tratamientos que han aumentado la supervivencia y el porcentaje de cura para pacientes con cáncer de seno, sin importar la etapa de la enfermedad. Mucho del enfoque a nivel local ha sido en mejorar la detección de lesiones a una etapa más temprano, técnicas quirúrgicas menos invasivas y por consiguiente, con menos efectos negativos a largo plazo, y nuevas técnicas de radiación. En cuanto a tratamientos sistémicos, se han desarrollado mejores quimioterapias y mejores combinaciones de tratamientos hormonales que han aumentado la supervivencia de nuestros pacientes. Uno de los problemas mayores ha sido identificar qué pacientes se benefician más de la quimioterapia adyuvante que se ofrece luego de una cirugía curativa.

A muchas pacientes se les ofrecía quimioterapia aunque se sospechaba que no todos las pacientes se iban a beneficiar. No había manera de saber a quien no se le debía ofrecer nuestra terapias más agresivas. Se desarrollaron modelos matemáticos para determinar el beneficio de quimioterapia, pero tenían sus limitaciones. Gracias a la astucia de un grupo de médicos se determinó que tal vez había una manera más predecible de saber quien se beneficiaría más de la quimioterapia. Era tan importante descifrar quienes eran los pacientes que iban a obtener el mayor beneficio de las terapias más agresivas, como también saber quienes son los pacientes que no necesitaban quimioterapia para poder lograr una cura de su enfermedad. Los investigadores lograron determinar un valor de recurrencia (Recurrence score) basado en una tecnología utilizando los genes del tumor para saber cuáles eran los genes más comunes que determinarían el riesgo más alto de recurrencia. Al final determinaron que habían 21 genes que tenían validez y se creó una escala para guiar a los médicos oncólogos a tomar mejores decisiones con sus pacientes. Este fué el nacimiento de los estudios genómicos para pacientes con cáncer de seno.

Otros estudios genómicos se han creado y se están usando cada vez con más frecuencia. Hay estudios genómicos
que usan 50 y hasta 70 genes para determinar las probabilidades de que una paciente se beneficie de quimioterapias. Algunos de estos estudios se han hecho con prospectivos que nos han ayudado a aumentar nuestra confianza para determinar el mejor tratamiento para nuestros pacientes. Todos los avances que se han visto en la oncología son producto de años de investigación y sacrificio por pacientes e investigadores que se han dedicado a buscar terapias más eficaces. Si usted o un ser querido ha sido diagnosticado con cáncer, pregúntele a su médico oncólogo si hay algún estudio clínico disponible para que lo consideren y potencialmente participen. Es de esa manera que seguiremos mejorando nuestras terapias y algún día poder llevar a todos nuestros pacientes a una cura de su cáncer.