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Por Mark LaGatta, MD
Neufrólogo
Nephrology Associates
of Central Florida
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La nefropatía diabética afecta al 26% de los diabéticos en los Estados Unidos. Su prevalencia global, supera a la del cáncer y al mal coronario, pues cada año la incidencia de nuevos
casos va en aumento.

Una mala alimentación y a la falta de actividad física, hacen que los niveles de glucosa, -más conocida como azúcar en la sangrepermanezcan elevados por mucho tiempo. La glucosa es directamente tóxica a los elementos microscópicos de los riñones.

¿Cómo funcionan?

Los riñones son dos órganos localizados en la espalda media detrás de las costillas, que filtran cinco veces al día el total de la sangre. Cada riñón está formado por aproximadamente 500,000 nefrones. Cada uno de ellos, está compuesto por un filtro que se denomina glomérulo, y un tubo que procesa la orina. El nefrón, se surte por medio de una arteria aferente y regresa la sangre filtrada por otra arteria denominada eferente. La glucosa, provoca cambios a la arteria eferente, impidiendo la autorregulación de la presión dentro del glomérulo y formando los nódulos de Kimmelstiel-Wilson, que son cambios patológicos irreversibles. Estos provocan la pérdida de proteína en la orina que pasa por este túbulo, ocasionando una inflamación interna, que eventualmente conduce a cicatrización y mal funcionamiento.

Con el tiempo más y más nefrones son afectados y la función del riñón comienza a decaer, hasta llegar a la etapa final de la enfermedad, donde el paciente requiere reemplazo de la función renal por medio de la diálisis o trasplante de riñón.

¿Cómo curarla?

No hay cura para la nefropatía diabética, sin embargo, se puede aplazar la decadencia del funcionamiento renal con diuréticos e inhibidores del sistema RAAS. El inhibidor canaglifozín ha demostrado superioridad al placebo, y fue aprobado por la FDA para contrarrestar el deterioro de la función renal en la nefropatía diabética.

La detección de proteína en la orina como único marcador superior y el tratamiento temprano por parte de un especialista son vitales para el manejo de este asesino silencioso.

¿Cómo detectarlo?

El paciente puede notar muchas burbujas en la orina, presión arterial elevada y edema o hinchazón de las piernas. A esta etapa se le denomina síndrome nefrótico y es señal de un problema avanzado que en ocasiones se confunde con insuficiencia cardiaca.

Una persona diabética, debe mantener la glucosa por debajo de 140 mg/ dL, el colesterol LDL en menos de 70 y la presión arterial por debajo de 130/70 en todo momento.

Debe eliminar el consumo de gaseosas, el tabaco y sustancias ilícitas. Ingerir una dieta baja en sal y en carbohidratos y, si es el caso, reemplazar la falta de vitamina D. La marihuana no lleva a daño progresivo en el riñón y, en mi opinión, la dieta baja en proteínas es controversial pues incentiva un mayor consumo de carbohidratos.