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By: A N Fernandez MD
Cardiovascular Medicine and CV Anesthesiologist
Winter Haven Hospital

Las enfermedades del corazón afectan a millones de personas cada año en el mundo, y más de 550.000 son diagnosticadas con enfermedades en este órgano. En los últimos 20 años se han hecho grandes avances en el tratamiento de dolencias cardiacas. Algunos, han logrado mejorar la detección de los síntomas, reducir los decesos y aumentar el bienestar de los pacientes. Sin embargo, el problema de fondo, sigue siendo la falla energética.

Ante todo, es necesario destacar, que el corazón precisa de una adecuada alimentación a base de ácidos grasos y glucosa. Los primeros pueden representar entre el 60% y el 90% de la nutrición, pero, paradójicamente, al enfermar el corazón, son precisamente estas sustancias las que impiden que la glucosa haga su tarea. Ahora, si dolencias como la diabetes están presentes, el sustrato energético se torna aun más precario.

Pero no es solo la falta de nutrientes la culpable de patologías del corazón. Este sería el caso de las mitocondrias que se comportan como un motor celular pero, que, por distintos factores, pueden ver afectada su función protectora. Es así como el déficit energético va a precipitar la muerte celular, la cual se hace aun mas drástica con la presencia de radicales libres y la acumulación de desechos celulares.

Por otra parte, el mecanismo de contracción cardiaca puede verse afectado por diversas razones. Y, aunque la energía puede llegar, la contracción resulta deficiente. Todo esto, debido a la ineficacia del transporte de creatina requerida para acoplar y desacoplar proteínas del sarcolema cardiaco.

Si tenemos en cuenta los anteriores procesos, resulta más sencillo llevar a cabo un tratamiento curativo, si bien cada paciente es diferente y cada caso precisa ser estudiado en profundidad. Por esta razón, adelantar exámenes nutricionales avanzados es una correcta forma de empezar. Por ejemplo, es sabido que la carencia de selenio en las zonas orientales del planeta es un problema endémico que explica la presencia de patologías cardiacas y amerita por lo tanto, una amplia investigación.

En resumen, a pesar de que las dolencias cardiacas son múltiples, conservan un denominador común: la falta de energía. Ante esta realidad, resulta claro que el empleo de apropiados nutrientes permitirá no solo mantener sanas las células implicadas en el funcionamiento del corazón, sino también, aumentar la sobrevivencia de estas.