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Vivimos en una era donde estamos siendo bombardeados constante por información de todo tipo

que llega a través de la televisión, el Internet y las redes sociales. Como padres debemos

preguntarnos: ¿cuáles son los beneficios, si alguno, que proveen estas tecnologías a nuestros

hijos? o ¿a qué edad es recomendable exponer a nuestros hijos a todo este tipo de información y

de entretenimiento?

 

Para contestar a esas preguntas, hay que tomar en consideración las edades y la etapa de

desarrollo de nuestros hijos. Estudios comprueban que niños menores de dos años de edad no

deberían estar expuestos a ningún tipo de medio electrónico, incluyendo la televisión. Los

resultados indican que estos medios tienen efectos negativos en el desarrollo del idioma y

destrezas de la lectura y memoria a corto plazo del niño.

 

También se ha llegado a la conclusión de que estos medios electrónicos contribuyen a problemas

del sueño y problemas de atención. Es importante reconocer que el buen desarrollo del cerebro

de los infantes depende de las interacciones con sus padres y otras personas, y del ambiente que

los rodea. Los niños comienzan a desarrollar su lenguaje verbal, corporal y social interactuando

con personas y objetos reales. Los infantes menores de 2 años aprenden de su ambiente

utilizando todos sus sentidos: tocando, escuchando, mirando, saboreando, y oliendo.

Después de los dos años, la recomendación es de limitar a menos de dos horas al día, toda

exposición a cualquier medio como: televisión, computadora, teléfono inteligente o tabletas.

En los años preescolares sí se ha visto beneficio de la televisión y juegos electrónicos educativos.

Pero, ese beneficio solo se logra si los padres son parte de ese proceso de aprendizaje.

En el caso de los niños en edad escolar y los adolescentes, también se recomienda limitar la

exposición a todos estos entretenimientos electrónicos, a no más de dos horas diarias. Aunque

hay que tener en consideración que hoy día muchas de las tareas escolares requieren el uso de

una computadora.

 

Como padres responsables, es importante que establezcamos ciertas restricciones a la hora de

usar estos artefactos electrónicos. Por ejemplo, a la hora del desayuno, el almuerzo o la cena, el

televisor debe estar apagado y no se debe llevar a la mesa ningún teléfono o tableta.

Tampoco se recomienda a los padres dejar que los niños y adolescentes mantengan el uso de

televisores, celulares, computadoras  y tabletas, en los dormitorios. Hay estudios que demuestran

claramente que el uso de electrónicos en el dormitorio y antes de dormir afecta la cantidad y la

calidad del sueño en adolescentes. Otro aspecto importante es orientar a los niños y jóvenes

sobre los peligros y riesgos a los que pueden exponerse al entrar en las redes sociales. La etapa

de adolescencia es una muy difícil. Los jóvenes son muy vulnerables y corren un auténtico riesgo

cuando entran en las redes sociales sin conocer con exactitud sus peligros. Son muchos los niños

y adolescentes que están siendo víctimas de “cyberbullying”, acoso sexual y robo de identidad.

Los padres somos responsables de establecer límites y reglas en cuanto al uso de estas nuevas

tecnologías en el hogar. El objetivo es incorporar la tecnología de una manera positiva. Evitando

así poner en riesgo la calidad de vida familiar.

 

Por Denise Serafín, MD